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Aprenda a conocer los valores del Ser
| Espiritismo | 17-06-2010
Abraham Maslow, en su obra “El hombre autorrealizado. Hacia psicología del Ser”, expresa lo siguiente: “No hay otro lugar hacia el que volverse excepto al interior, hacia el yo, como lugar donde obtener valores”. Las deficiencias del individuo (neurosis) pueden ser eliminadas cuando el hombre se autorrealiza. Siguiendo a Maslow, las personas sanas o autorrealizadas participan de las siguientes cualidades:
1.- Una percepción superior de la realidad.
2.- Una mayor aceptación de uno mismo, de los demás y de la naturaleza.
3.- Una mayor espontaneidad.
4.- Una mayor capacidad de enfoque correcto de los problemas.
5.- Una mayor independencia y deseo de intimidad.
6.- Una mayor autonomía y resistencia a la adoctrinamiento.
7.- Una mayor frescura de apreciación y riqueza de reacción emocional.
8.- Una mayor frecuencia de experiencias superiores.
9.- Una mayor identificación con la especie humana.
10.- Un cambio, mejoramiento, en las relaciones interpersonales.
11.- Una estructura caracterológica más democrática.
12.- Una mayor creatividad.
13.- Algunos cambios en la escala de valores propia.
La meditación es un vehículo que ayuda a conseguir una correcta motivación del desarrollo, ya que pone en juego las potencialidades intrínsecas del individuo de relación entre el ser interno y la realidad. Al trabajar la observación se elimina la deformación valorativa, los enjuiciamientos condicionados por las creencias adquiridas sin previo análisis individual. Como advierte Maslow: “la satisfacción de las deficiencias evita la enfermedad; la satisfacción del desarrollo produce salud positiva”.
La meditación es, no cabe duda, una “satisfacción del desarrollo”. Se comprende la unicidad por encima de la dualidad, se desarrolla el amor-del-Ser por encima del amor deficitario, esto es, un amor altruista por encima de un amor egoísta.
Estamos, en efecto, ante una ciencia del desarrollo, una ciencia del conocimiento del Ser, conocimiento que se define como “no comparativo, no valorativo, no judicativo”. Este conocimiento agudiza la percepción de las cosas, se acerca con mayor fidelidad a la naturaleza del objeto mismo, enriquece la percepción. La percepción trasciende el ego.
Como hemos visto antes la virtud tiene que ver con un descubrimiento de los valores del Ser. Resulta complejo establecer una lista de estos valores, por resultar tremendamente amplia y subjetiva. Pero, echemos un vistazo a los valores recopilados por Maslow, por considerarse, ciertamente, de una gran amplitud.
1.- Totalidad (unidad, integración, tendencia a la unicidad, interconexión, simplicidad, organización, estructura, superación de la dicotomía y orden).
2.- Perfección (necesidad, justicia, determinación, inevitabilidad, conveniencia, equidad, plenitud e inmejorabilidad).
3.- Consumación (terminación, finalidad, justicia, “estar terminado”, realización, finis y telos, destino y hado).
4.- Justicia (rectitud, orden, legitimidad y autenticidad).
5.- Vida (proceso, no estar muerto, espontaneidad, autorregulación, funcionamiento pleno).
6.- Riqueza (diferenciación, complejidad y intrincación).
7.- Simplicidad (honestidad, desnudez, esencialidad, estructura y abstracta, esencial, esquemática).
8.- Belleza (rectitud, forma, vida, simplicidad, riqueza, totalidad, perfección, terminación, unicidad y honestidad).
9.- Bondad (rectitud, apetecibilidad, inmejorabilidad, justicia, benevolencia y honestidad).
10.- Unicidad (idiosincrasia, individualidad, ausencia de comparabilidad y novedad).
11.- Carencia de esfuerzo (facilidad, ausencia de fatiga, empeño
o dificultad, atractivo y funcionamiento perfecto).
12.- Alegría (diversión, placer, gozo, viveza, humor, exuberancia y carencia de esfuerzo).
13.- Verdad, honestidad, realidad (desnudez, simplicidad, riqueza, rectitud, belleza, puro, limpio y carente de adulteración, consumación y esencialidad).
14.- Autosuficiencia (autonomía, independencia, “carencia de necesidad de ser otro que uno mismo a fin de ser uno mismo”, autodeterminación, trascendencia del medio, separación y vivir de acuerdo con las propias reglas).
El conocimiento del Ser es más pasivo y receptivo que activo, es una “conciencia carente de deseo” como ha expresado Krishnamurti. Una, en palabras de Freud “atención que flota libremente” o como expresa la tradición taoísta (como luego veremos) un “dejad ser”.
La meditación puede entenderse, en el sentido maslowniano, como una “experiencia cumbre”, entendida ésta como “la perdida completa, aunque momentánea, de todo temor, ansiedad, inhibición, defensa y control”. La espiritualidad, en definitiva, busca la realización plena del ser humano en el plano del espíritu. Entendiendo espíritu, en su dimensión filosófica, como todas las múltiples maneras de ser que “trascienden lo vital”. Para Platón los valores son los que definen al “ser verdadero”.
Son cualidades irreales, porque carecen de materia, y, a menudo, vienen a configurar una ética de los valores. La espiritualidad aboga por el encuentro de esos valores dentro de uno mismo, el descubrimiento de lo que uno mismo es como ser dotado de espíritu. Recordemos la máxima de Píndaro: “Llega a ser el que eres”.
Sobra decir que esta exposición de lo valores del Ser es subjetiva y, en ningún modo, han de entenderse como valores únicos e inamovibles, sino como una aproximación arquetípica a la estructura moral y ética del Ser, como luego veremos con la ética de los valores aristotélica, budista y confucionista.






