Hace poco menos de 13 mil años, sucedió algo muy dramático en la historia de nuestro planeta que vamos a explorar en gran detalle, porque lo que sucedió en el pasado está ahora afectando cada aspecto de nuestra vida. Todo lo que experimentarnos en nuestra vida diaria, incluyendo las tecnologías particulares que usamos’, las guerras que estallan, los alimentos que ingerirnos e incluso la forma como percibimos nuestras vidas, son el resultado directo de una cierta secuencia de eventos que sucedieron durante el final de los tiempos Atlantes.
Las consecuencias de esos eventos antiguos, han cambiado completamente la forma en que vivimos e interpretamos la realidad.
iTodo está conectado! Solo existe una Realidad y un Dios, pero existen muchas, muchas formas en las que puede ser interpretada la única Realidad. De hecho, el número de formas para interpretar la realidad es prácticamente infinito. Existen ciertas realidades en las que muchas personas han acordado y esas realidades son llamadas niveles de conciencia. Por razones en las que entraremos, existen realidades específicas en las que se están enfocando un número extremadamente grande de seres, que incluyen la que tu y yo estamos experimentando ahora mismo.
En un tiempo nosotros existimos en la Tierra en un nivel muy alto de conciencia, que estaba muy lejos de cualquier cosa que podamos imaginar ahora mismo. No tenemos siquiera la capacidad para imaginar el lugar en donde estuvimos una vez, porque quienes fuimos entonces, está totalmente fuera de contexto con lo que somos ahora. Debido a los eventos particulares que sucedieron entre 16 mil y 13 mil años atrás, la humanidad cayó desde un lugar muy alto a través de muchas dimensiones e implicaciones, decreciendo constantemente en densidad, hasta que alcanzamos este lugar en particular, que llamamos la tercera dimensión en el planeta Tierra, el mundo moderno.
Cuando caímos – y esto fue como una caída – estábamos en una espiral de conciencia incontrolable bajando a través de las dimensiones de conciencia. Estábamos fuera de control y era muy parecido a caer a través del espacio. Cuando llegamos aquí a la tercera dimensión, se llevaron a cabo ciertos cambios específicos, tanto psicológicos como en la forma en la que funcionábamos en la Realidad. El cambio más importante fue en la forma que respirábamos prana, una palabra hindú para la energía de fuerza de vida de este universo.
El prana es más vital para nuestra supervivencia que el aire, el agua, la comida o cualquier otra sustancia y la forma en la que introducimos esta energía en nuestros cuerpos, afecta radicalmente la forma como percibimos la Realidad.
En los tiempos Atlantes y antes, la forma como respirábamos prana, estaba directamente relacionada con los campos de energía electro-magnéticos que rodean a nuestros cuerpos. Todas las formas de energía en nuestros campos son geométricas y con la que estaremos trabajando es con una estrella tetraédrica, que consiste en dos tetraedros interconectados. Otra forma de pensar en esto es como una Estrella de David tridimensional.
El vértice del tetraedro que apunta hacia arriba, termina a la distancia de una mano sobre la cabeza y el vértice del tetraedro que apunta hacia abajo, termina a la distancia de una mano debajo de los pies.
Corre un tubo desde el vértice superior hacia el punto inferior, a través de los principales centros de energía del cuerpo o chakras. Este tubo, para tu cuerpo, tiene el diámetro del círculo que formas cuando tocas tu dedo más grande con tu pulgar. Se ve como un tubo de vidrio fluorescente, excepto que tiene una estructura cristalina en los extremos que encajan dentro de los dos vértices de la estrella tetraédrica.
Antes de la caída de la Atlántida, solíamos traer el prana desde arriba y desde abajo de este tubo simultáneamente y los dos flujos de prana se encontraban dentro de uno de nuestros chakras.
Siempre ha sido un aspecto importante de esta antigua ciencia, cómo y en dónde se encuentran estos flujos de prana, lo que ahora sigue siendo materia de estudio a través del universo.
Otro punto principal en el cuerpo humano es la glándula pineal, localizada en el centro de la cabeza, ésta representa un factor enorme en la conciencia. Esta glándula se ha degenerado de su tamaño original, comparable a una pelota de ping pong, hasta su tamaño actual, el de un guisante seco, porque olvidamos cómo utilizarla hace mucho tiempo, y si no la usas, la pierdes.
La energía pránica solía fluir a través del centro de la glándula pineal. Esta glándula, de acuerdo con Jacob Liberman, autor de “Light, the Medicine of the Future” (Luz, la Medicina del Futuro), se ve como un ojo y en algunos aspectos es literalmente un globo ocular. Es redonda y tiene una apertura en una porción; en esa apertura hay una lente para enfocar la luz. Es hueca y tiene adentro receptores de color. Su principal campo de visión – aunque esto no ha sido determinado científicamente – es hacia arriba, hacia los cielos. Tal como nuestros ojos pueden ver en un ángulo de 90 grados a nuestro alrededor, la glándula pineal puede también “ver” tanto como 90 grados desde su posición establecida. Así como no podemos ver hacia la parte posterior de nuestras cabezas, la glándula pineal no puede ver hacia abajo en la dirección a la Tierra.
Contenidas dentro de la glándula pineal aún en su tamaño encogido están todas las geometrías sagradas y la comprensión de la forma exacta como fue creada la Realidad. Todo está allí, en cada persona. Pero esta comprensión no es accesible para nosotros, porque perdimos nuestros recuerdos durante la Caída y sin nuestras memorias, comenzamos a respirar de una forma diferente. En lugar de tomar el prana a través de la glándula pineal y circularlo hacia arriba y hacia abajo de nuestro tubo central, comenzamos a respirarlo a través de nuestra nariz y boca. Esto provocó que el prana esquivara la glándula pineal, lo que dio como resultado que veamos las cosas en una forma totalmente diferente, a través de una interpretación distinta de la Única Realidad (llamado bueno y malo o conciencia de polaridad).
El resultado de esta conciencia de polaridad nos mantiene pensando que estamos dentro de un cuerpo viendo hacia fuera, separados de alguna forma de lo que “está allá afuera”. Esto es simple ilusión. Se siente real, pero no existe ninguna verdad en absoluto para esta percepción. Es simplemente la visión de la realidad que tenemos desde este estado al que caímos.
Por ejemplo, no hay nada equivocado en todo lo que sucede, ya que Dios tiene el control de la creación. Pero desde un punto de vista, el de la polaridad, viendo el planeta y la forma como evoluciona, no deberíamos de habernos caído aquí abajo. En una curva normal de evolución, no deberíamos estar aquí.
Algo nos sucedió que no se suponía que debía ocurrir. Pasamos a través de una mutación – tuvimos un rompimiento de cromosomas, podrían decir. Por lo que la Tierra ha estado en alerta roja durante casi 13,000 años y muchos seres y niveles de conciencia han estado trabajando juntos, para resolver cómo regresarnos hacia el sendero (ADN) en donde estábamos antes.
El efecto de esta caída “errónea” en conciencia y los consiguientes esfuerzos para llevarnos de vuelta al camino, han resultado en algo realmente bueno algo inesperado, algo sorprendente. Seres de todo el universo que han estado intentando ayudarnos con nuestro problema, han iniciado varios experimentos en nosotros en un esfuerzo por ayudar, algunos legalmente y otros sin permiso. Un experimento en particular, está resultando en un escenario que nadie en ninguna parte había soñado que se pudiera convertir en realidad, excepto una persona en una sola cultura de un pasado muy distante.