La Luna Negra o Lilith descubre lo más profundo que encerramos en nuestro inconsciente, aquello que nunca fue asumido; los temores, dudas y ansiedades. Revela a ciencia cierta cómo es nuestra sexualidad y si existe en nuestra vida un punto de negación o frustración. La Luna que vemos en las noches despejadas representa en Astrología nuestra alma y nuestras emociones. Es la diosa de la fecundidad e influye notablemente en el ser humano y en la naturaleza.
Despierta el deseo de casarse y tener descendencia. En Astronomía, cuando la Luna se encuentra en el punto más cercano a la Tierra se dice que está en su perigeo y cuando ocupa el punto opuesto está en su apogeo; a esta parte oscura de la Luna los astrólogos llaman Luna Negra.
La historia de Lilith
Según la literatura midrásica, la primera mujer de Adán fue Lilith. Cuenta la leyenda que cierto día Adán invitó a su mujer a tener relaciones sexuales y ésta se negó, argumentando que no tenía por qué acostarse debajo de él, si ambos eran iguales. Ante su negativa, Adán pretendió poseerla por la fuerza. Enfurecida, Lilith invocó el mágico nombre de Dios y salió volando para nunca volver. Adán elevó su queja a Dios, y éste envío a tres ángeles a buscarla.
La encontraron en el Mar Rojo holgándose con los demonios. Cuando los ángeles la invitaron a regresar, ella se negó porque le había sido infiel a su esposo. Entonces los ángeles le vaticinaron que pariría muchos niños pero que todos morirían. Desesperada por tal maldición, Lilith trató de poner fin a su vida. Conmovidos, los ángeles le anunciaron que a partir de allí, ella tendría poder completo sobre todos los niños extramatrimoniales. Finalmente Lilith fue condenada a permanecer en soledad, y por eso se la asocia con la imagen de las tinieblas o Luna Negra.
En toda mujer existe, en lo más profundo de su ser, una gran contradicción entre la sumisa Eva y la audaz, vibrante y liberal Lilith.





